sábado, 9 de diciembre de 2006

de prisiones y guardianes




.... me gusta pensar que cualquier prisión tiene los días contados, que todo es cuestión de tiempo aunque hay cárceles duras, temibles que cuesta romper.
No dejo fácilmente que me invada la desazón pero a través de mis rejas hay días en los que apenas percibo el sol, ni el color del día. Sólo mis lágrimas
interiores resbalan lánguidamente, se saben condenadas y yo, en la superficie, maldigo todo, todo lo que veo y lo que no. En esos días, no soy la misma,
me huyo, me aborrezco, odio la vida, odio mi condena. También a mis guardianes.

... Y miro las estrellas en busca de una señal y no veo nada, está nublado. Entonces me recubro de un manto oscuro y salgo de noche a perderme entre
las sombras, y oculto mi rostro, mi rostro compungido, mi alma vieja y dolorida. Cuando regrese no seré la misma, mis lágrimas seguirán calladas y resbalando.
Nadie las verá ni yo misma pero por temor a la soledad empezaré a creer que cualquier prisión tiene sus días contados ... sentiré tal vez el pesar abandonarme,
veré algo de luz, una luz tal vez no nacida de mi, traida de lejos por los guardianes ... mis guardianes.


... ellos saben, comprenden, vigilan. Saben de mis temores y conocen mi profunda dolencia. Cuchichean, hacen planes sobre mi y sobre mi condena. Me susurran al
oido cuando no los oigo palabras dulces, animosas, lo intuyo. Me repiten una y otra vez lo mismo, me sacuden, me sacan de mi marasmo, se burlan jocosamente ...
Me obligan a comprender, a alzar la vista y por temor a la soledad, empiezo a comprender que me gusta pensar que cualquier prisión tiene los días contados ...

J.C.Tuliette

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