jueves, 4 de enero de 2007

mujer, te quiero

Hoy he estado pensando seriamente en el estado de cosas que nos envuelve a nosotras las mujeres ... Es tan triste, tan lamentable, tan injusto, tan complejo y tan patético que sólo puedo resumirlo en una sola cosa ... hagamos lo que hagamos, siempre tendremos las de perder.

Hagamos lo que hagamos ... he dicho bien. Si somos pasivas como si somos activas. Si mostramos nuestra sensibilidad como si no, nuestra fuerza interior, nuestros encantos, nuestra condición de mujer o no lo hagamos, siempre tendremos las de perder... Si somos autosuficientes, se nos tildará de feministas y frías y reprimidas y puede que hasta de lesbianas, si no lo somos de féminas dependientes que buscan la seguridad en algún hombre, de desplegar nuestros encantos para cazar a algún pájaro que nos resuelva la vida. Dice mi amiga Marga que los hombres, en cambio, hagan lo que hagan, siempre tienen el culo cubierto ... no saben lo que es parir, trabajar fuera y dentro de casa, resolver mil asuntos al mismo tiempo y olvidarse en el camino, tanto y tan mal que tu pareja luego, cómo no!, se fijará en alguna otra persona menos acosada por las obligaciones...

Hagamos lo que hagamos ... eso sí que es patético. Hay un gran abanico de posibilidades entre los extremos arriba mencionados pero yo recuerdo haber ido a la universidad, con dos niños pequeños, cuidado de la casa, de mi compañero de entonces, del coche, del curro, de las facturas atrasadas, de los médicos, las reuniones de padres de alumnos, los vecinos, las multas, de recibir a amigos y familiares, de empollar para un exámen a la una de la madrugada después de haber bañado y dado de cenar a los críos, de haber recogido la cocina y la ropa, de haber cosido, planchado ... yo recuerdo que he sido dependiente y autosuficiente a la vez. Recuerdo también en el camino que se me olvidaba ir a la peluquería, comprarme ropa, hacerme la manicura y la pedicura, depilarme ... recuerdo que no me podía permitir el lujo de caer enferma, mis gripes duraban un día sino todo estaba patas parriba ... de haber ganado unos kilos como consecuencia del estrés y de la soledad emocional... de ser la última en ir al dentista ... de no recordar lo que es una discoteca ni un pub...




Y cuando recuerdo todo eso, que ya pasó afortunadamente, pues ... que tengo ganas de todo lo contrario, no? de cuidarme, ponerme guapa, hacer lo que me viene en gana, dejar la ropa por planchar una semana entera y demás locuras. Tengo ganas de perderme por la ciudad haciendo la holgazana, mirando escaparates, planificar mis visitas a los médicos, a los centros recreativos, al cine, tomarme mi tiempo para leer y escuchar música, tomarme una copa por ahi... a ver quién es el guapo que me va decir que no lo puedo hacer?

Es mi condición de mujer y la de todas las mujeres lo que me preocupa. En serio, estamos en un mundo de hombres con las estructuras bien puestas para que persista tal cual es y las mujeres, desde la óptica masculina y paternalista de esta sociedad de hombres, hagamos lo que hagamos, siempre tendremos las de perder. Si no somos marujas, somos fulanas y viceversa. Patético!!! Yo también quiero otra clase de hombres a mi alcance, dónde están? o los tengo que ir a buscar a Marte? Hombres que respeten nuestra condición de mujer, que no es cualquier cosa, eh?

Tuliette, empecinada en ser mujer, cueste lo que cueste




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