jueves, 10 de mayo de 2007

del corazón


Todo lo que nace del corazón es bueno, incluso la ira, el rencor, la sed de venganza.
No quiero caer en las mil frustraciones.
Quiero creer que la tarea de limpiar mi alma, mi corazón empieza por algo que se llama espontaneidad, sea lo que sea lo que nazca de ella. Es más sano. Adiós a las represiones. No tengo un alma reprimida como tampoco quisiera tener un erotismo reprimido ni temor a mostrar mis emociones. Rio cuando quiero, lloro cuando quiero. No quiero represión alguna sino todo lo contrario, libertad en la expresión ... conduce de alguna manera a una gran capacidad erótica, a un erotismo no buscado ni prefabricado ... es espontáneo, es libre, a nadie ha de ofender y nadie puede querer encorsetarlo ni ahogarlo. Es mío, me pertenece, hago con él lo que me place, lo expreso sin convulsiones porque me remite a un sentir profundo que comprendo, que analizo a veces y que acepto siempre ... (no confundir erotismo con sexualidad, please).
El erotismo innato en una persona te hace amar la vida, los seres vivos, la naturaleza, te hace apreciar el sol, la comida, el buen vino, la amistad, la sonrisa de los demás y mirar a los ojos de la gente de frente, sin temor ... porque nace del corazón, nace de haber despejado dudas y temores, nace de la confianza a la que tienes derecho y cuando te la joden ocasionalmente, nace del saber reestructurarla, de manera sabia y paciente. Pasando de malos rollos, de los que te venden la imagen de un mundo feliz (ya soy mayorcita para cuentos y menos para cuentos chinos). Siempre a la escucha de mi reloj interno, absolutamente instransferible, que exige respeto, tal vez comprensión y cuando no lo logra saca el pasotismo, para qué escuchar más sobre el asunto? No entienden, ni pueden ni quieren, sólo saben esgrimir los sempiternos "hay que hacer eso, no hay que hacer eso", consejos no pedidos, ni seguidos afortunadamente a menos que te apropies de ellos con un mucho de inteligencia, con mucha personalidad. Algo que te pueda ir como anillo al dedo sino no vale la pena ...
Veo a gente a mi alrededor ahogada en esa falta de espontaneidad ... Algo les ha ocurrido, algo duro. Llevan un estigma de amargura ... en alguna parte ... carecen de espontaneidad porque siguen temiendo algo.
Yo hago los viajes interiores para reencontrarme con mis heridas y expulsarlas definitivamente de mis registros emocionales. Son viajes en solitario, de sombras grotescas, de risas malvadas, de luchas de poder, de ahogamientos, de impotencias ... Es como una madre devoradora de energía, una loza que pesa, algo que te convierte en un pequeño monstruo de frustración y recelo para con la vida. Será necesario "matarla", romper con la tela de araña antes de que te devore ...
Son esas limpiezas sicológicas las que propician un reencuentro positivo con tus emociones, con tu espontaneidad, con tu libertad de expresión ... con tu erotismo innato.
Hace tiempo que ya no oigo a los mercaderes de ilusiones ... porque siempre estoy a la escucha de mi corazón, que me dice, que me cuenta, que me pone ante la verdad, mi verdad. Hace tiempo que he comprendido que debo seguir el latido de mi corazón, sea adonde sea que me lleve. Soy más yo y eso ya es mucho.
Pese a las iras, a los rencores, a la sed de venganza.
Tuliette

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