jueves, 10 de mayo de 2007

It's a good day for the blues


Cada vez que me enamoro, sé que me estoy enamorando en realidad de esa parte de mí misma que permanece oculta, en mi caso como soy mujer, de la parte masculina o animus y que el hombre sobre quien proyecto esas cualidades (y defectos) reflejará casi a la perfección. Así que estoy atenta porque luego viene un período de decepción, necesario y beneficioso. En un primer momento, significaría que has podido integrar, es decir traer a la conciencia atributos de esa parte oculta ... para bien o para mal. Es parte del autodescubrimiento que las relaciones, sean de la índole que sean, propician. De ahí su importancia y, como corresponde al factor de integración psicológica que representan, no hay que tomarlas a la ligera... Quienes somos para hacerlo?

Pero "enamorarse" no quiere decir amar ....
Y sólo descubriremos que amamos cuando tras la "decepción", existan todavía ganas de aceptar, de comprender, de estar junto a esa persona.

Si te gusta algo de alguien, pregúntate si sería algo que pudieras amar... Y si no lo sabes, intenta descubrirlo (si te dejan).

Dejo para otros los pseudoenamoramientos y enamoramientos virtuales que se parecen más a las proyecciones de otro tipo de necesidades, a deseos reprimidos, al deseo de volver al estado de seguridad que teníamos cuando estábamos en el útero de nuestra madre, al sueño dorado de no querer ver ni vivir la realidad con todas sus miserias. Claro que eso pasa siempre en ese sempiterno primer momento de los enamoramientos. Y a eso le llamamos romanticismo!

Me gusta el blues, me hace llorar, llorar por lo perdido, vivido o no. Soy una sentimental, algo mística (a mi manera) y tal vez algo poeta.
Me gusta el blues porque tal vez me obliga a sentir y a llorar por nada, desbloqueándome emocionalmente de tanto pesar vivido (porque apenas lloro, me enfrento sin más con cierta amargura desde luego).
Me gusta el blues porque busco la belleza y la encuentro en las emociones profundas, es la música de los dioses de la vida y del eterno clamor de las indefensiones humanas.

Así que hoy es un buen día para el blues porque he estado "enamorada". Me encuentro más feliz, más plena, más yo pero lloro por no tener esa fusión mágica, simbiótica, esa seguridad en el útero, ese estado idílico con lo soñado, esa plenitud emocional. Aún sin saber si podría haber amado o no ...

It's a good day for the blues, no?


Tuliette

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