jueves, 10 de mayo de 2007

la madre devoradora


quiero hacer constar que mi intencionalidad al escribir esto es del todo honorable y honesta.
No voy a arremeter contra los demonios de nadie pero me he encontrado a lo largo de mi vida con individuos que sufren una cierta "persecución" maternal, castradora. una madre poderosa o todopoderosa que "castra" pisocológicamente al hijo varón por miedo, claro está, a perderle.
En ese desastroso contexto no hay culpables, no hay víctimas porque ambos lo son, cada uno a su manera. El remedio, de haberlo, es tal vez empezar por donde se originó todo. Hablamos de madres frustradas que son frustrantes a su vez? si. De hijos frustrados que se resisten a romper con la frustración, también. Pero la comprensión, la bondad de ánimo, la generosidad al entender y comprender, el perdón sobre todo y la sana intención de sobrepasar todos los dolores obraría milagros.
Hablo, a título de ejemplo, de una mujer que perdió a sus dos gemelas sietemesinas a los dos días de nacer y perdió casi la razón. Tuvo otros hijos a los que amó profundamente pero por quienes, paradójicamente, nunca demostró cariño como si "temiera", verdad?, volver a perderlos.
Hablo de una mujer mal casada, maltratada o abandonada por el marido para quien su hijo representa el único vínculo con la cordura, con la expresión de un amor que no fue correspondido. El amor hacia el hijo es doblemente posesivo, el hijo, mal que le pese, hará las veces de hijo y de "marido". El hijo sentirá finalmente el "acoso" de su madre como algo persistente y alienante. Sólo tiene dos salidas: aceptar la dominación o rechazarla de cuajo.
Hablo de una mujer sana que da a luz, con los dolores del parto, que ve a su criatura explorar la vida y cuida de su integridad física y psicológica porque sabe que ese amor le está enseñando a dar y tal vez a no recibir ...
Hablo de la educación de las mujeres como madres, capaces de darlo todo a un hijo, en especial a un hijo varón que deberá, llegado el caso, dárselo todo a otra mujer.
Hablo de anomalías y normalidades, hablo de dolor y hablo de amor...



los pájaros ayudan a sus crías a saber volar, no porque no los quieran sino porque los deben querer mucho, no? si les dan la mejor herramienta para ser ellos mismos.



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