jueves, 10 de mayo de 2007

otros matan sus anhelos ...



Soy una mujer acostumbrada a los delirios de su propia mente
A los recursos profundos de sus emociones y al eterno renacer
Al viaje iniciático de los valores descubiertos,
aquel que no te permite dar marcha atrás,
que te convierte en la víctima propiciatoria de mil dramas ajenos alrededor tuyo
Valiente espectadora de mil valentías, de mil cobardías,
de un tiempo lejano que no querría volver a revivir.
Otros matan sus anhelos con dos bocanadas de humo …
Cómo puedo hacerte entender que soy tuya si no me lo pides?
Si admites que tu dominio sobre mi no tiene valor alguno,
que las flores se giran hacia el sol porque es lo único que les da vida
porque saben que adorar a cualquier otro dios supondría el ocaso, la muerte.
Y el sol es aquella luz que no hace daño, que no destruye, que no mata
que arranca de la soledad, del martirio cotidiano de las necedades
de los ojos sin vida, de las eternas dilaciones, las eternas esperas …
Te ofrezco mi mano, mi eterno renacer, mi eterna alegría
Wunjo, olvida las ofensas, las almas que se tocan se deben a sí mismas
en el místico abrazo de la eterna amistad
Otros matan sus anhelos con dos vasos de whisky …
Tuliette

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