lunes, 26 de enero de 2009

sobre bandeja de plata

veo la cabeza de mi enemigo sobre bandeja de plata
oh, señor, aparta esta visión de mi!
no busco venganza, busco olvido
la sangre que tenga que correr
que no me salpique
somos una cultura superior
envuelta en miles de voces
que surcaron durante siglos la mediterranea
hacemos de nuestros hijos hombres de bien
no somos descendientes bárbaros
hacemos de nuestras hijas mujeres hermosas
no seremos pasto de la barbarie
aunque vea la cabeza de mi enemigo sobre bandeja de plata
tuliette

ego tocao

Como últimamente, bueno digamos casi desde siempre pero últimamente de manera más sentida, me han tocao el ego y yo que soy jodidamente picajosa, cuando me tocan el ego suelo hacer un “tour de force” y decirme a mí misma “ah si? Ahora verás!” y pienso … pienso y sigo pensando. Y antes de responder, calibro todas y cada una de mis palabras, de mis pensamientos que van a ir dirigidos ofensivamente desde luego para fundir áquel o aquella que se ha atrevido a tocarme el ego. Tengo un ego (o muy poco ego, depende cómo se mire) demasiado sensible, lo sé y lo asumo. Soy picajosa, ya lo he dicho antes. Claro que yo pienso que no voy por ahí queriendo tocar el ego de los demás, no sistemáticamente al menos. De modo que la “víctima” se convierte en “verdugo” y empieza mi contraataque frontal. En el fondo todo va a quedar resumido a una sola cosa…
Mi gran versatilidad para con la vida y la manera en que he llevado mis experiencias vitales me han imbuido de un extenso “savoir faire”, en una palabra creo ser muy completa. Me lo he ganado a pulso, eh?
Sé estar arriba y abajo (cuidado con la imaginación morbosa, eh?…jajaja), de lado, en los extremos, haciendo malabarismos … es broma. Puedo servir y también tener servidores. Quiero decir (hoy no tengo el día “limpio”) que puedo acometer tareas humildes ( no se me caen los anillos) y también tareas menos humildes … etc. Y estar siempre en el lugar que me corresponde por simple respeto propio y ajeno.
Así que mi particular manera de desmontar el ego de los demás cuando se han atrevido a tocarme el mío se reduce solamente a decir : vale, vale … yo puedo (que no quiera es otra cosa) hacer lo que tú haces pero tú (aunque nunca se sabe) no puedes hacer lo que yo hago.
Puñal por la espalda, jarro de agua fría en plena cara … porque callan y no saben qué responder porque no pueden responder a eso porque tal vez, y sólo tal vez, sea las más de las veces hasta verdad. Y se retiran a pensar, a reflexionar … como personas afortunadamente inteligentes que son aunque poco humildes en el fondo para llegar a comprender si no habrían cometido en un principio un acto desafortunado de desaprobación sistemática e injusto. Fin de la lección.
Creo que le doy valor a cualquier cosa que pueda estar haciendo la gente. El que barre las calles, el que recoge la basura, el que vende en su tienda, el que sirve cafés en un bar, el que imparte lecciones en una clase, el que vende seguros de puerta en puerta, el que acarrea con paquetes en un almacén, el que escribe guiones de cine, el que vende flores o discos por las terrazas, el que descarga camiones, el que pone las luces de Navidad, el que limpia cristales, la que frega escaleras, la que cocina en un restaurante, la dependienta de la farmacia, etc., (he hecho varias de esas cosas en mi vida aparte de otras menos humildes y en todas he aprendido algo)
Me encanta ver lo poco que sé cuando paso ante una ebanistería, un garaje de reparación de automóviles, una soldaduría, una panadería. Soy muy curiosa por naturaleza y cuando algo parece entrarme aunque no sepa, suelo ir a documentarme (deformación profesional, ya lo sé) a bibliotecas, en Internet. Es la condición humana reflejada en el trabajo de cada día. Mejor llevarlo bien que mal y no darse aires o ser grosero o poco serviciable o poco respetuoso con los demás. Ya sé que sufrimos aún en esta sociedad nuestra de los males de la jerarquía y del status social mal entendidos y pobre de áquel que sufra por ello (aparte de los míseros sueldos y míseras oportunidades que nos está reservado precisamente a los más humildes o desfavorecidos). El valor de ser persona y de tu condición humana habrá que recordarlo siempre a aquellos que disfrutan creando diferencias donde en el fondo no las hay. Porque bien sabemos cómo cambian los turnos e incluso cómo se reducen las diferencias en épocas de crisis. Que el director de un banco puede verse relegado por azares de la fortuna a portero de hotel como aquel aristócrata ruso llegado a París, como algunos emigrantes eslavos, arquitectos o ingenieros de formación metidos a improvisados cocineros. Y tantos ejemplos más.
De modo que al tanto con lo que decimos. Al tanto con tocar el ego … gratuitamente.
(que puede que yo pueda hacer lo que tú haces pero que tú no puedas hacer lo que yo hago)


Tuliette



ser mujer y demás necesidades




Intento comprender ahora concientemente lo que significa para una mujer, una mujer de hoy, una mujer de hoy en nuestra cultura occidental el ser mujer.

Debería remontarme en primer luger a fugaces aportaciones y comentarios que he podido oir a lo largo de mi vida
Recuerdo en concreto a una joven africana que decía algo como “una mujer no es una mujer si no tiene un hombre a su lado”
Eso me hizo pensar. Puede que tuviera razón, a su manera la tenía.
Una mujer que expresara libre y concientemente su femenidad, sin tapujos, en plena libertad, lejos de patrones impuestos, lejos de incordios miles, que pudiera reconocer su femenidad como la herencia que le ha legado su propia madre, que haya hecho las paces sicológica y emocionalmente hablando con la madre, esa famosa veneración que pasa por el respeto y el honrar a la madre, si la madre representa un modelo a seguir, si el recuerdo de su femenidad es un recuerdo grato, si no le origina ningún pesar ni aversión, si no le resulta grotesca, grosera y demás adjetivos (que pudiera ser), si la madre interiorizada no representa ningún “peligro” para la expresión de la femenidad de la hija, tendremos a una mujer que expresa su femenidad equilibradamente cuanto menos y es feliz expresándola aunque lo haga, que lo hace, de manera inconciente y natural y si no expresara su femenidad por todo lo dicho anteriormente, debería pensar antes de acercarse a ningún hombre en encontrarse a sí misma.
Si lo logra, eso sería sentirse mujer (cuestión de sexo, eh?) y el ser mujer no sería en sí mismo ninguna meta (para qué?) una vez asumido la femenidad, del corte que sea, como algo natural y agradecido.
Pero es verdad que una mujer se completa a sí misma al tener un hombre a su lado (pero no cualquier hombre, eh?), creo que es verdad pero no necesariamente obligatorio.
El problema consiste, porque lo hay y muy frecuentemente, en creer que la capacidad y el poder de seducción de una fémina puede reemplazar al auténtico autodescubrimiento de la propia femenidad. El haber conseguido seducir a un hombre no te convierte ni en más femenina ni en más mujer. Pero muchas se lo creen. Es una compensación y una aberración. Es lo que nos venden, desde hace siglos, desde hace milenios, es la “mujer” que “gusta” a los hombres, es la “mujer muñeca”, la “mujer objeto”, la fémina utilizada, ya sabemos para qué. Es una supuesta reafirmación de la femenidad, de la mujer. Nada que ver con ser y sentirse mujer. Por cierto como si fuera un pecado, una condición inferior, algo de lo que habría que avergonzarse (el ser mujer y el no querer o saber seducir). Toda una retahila de errores magnos sobre la naturaleza femenina perpetuados hasta la infinidad.
Las que hemos apostado por un equilibrio entre el ser y el parecer tal vez lo tengamos más crudo. Porque como mujeres que somos, somos presumidas y nos gusta estar guapas y que nos miren, lo que no debería presuponer que queramos “seducir” a nadie, al menos concientemente.
La verdadera seducción empieza por una misma y cuando esto se logra, lo demás es fácil, cualquier cosa que sea.
No me gusta que me recuerden mis defectillos físicos. Creo, en mi caso digo, que me llevo bien con mi femenidad y que he superado pequeños obstáculos de la adolescencia. Acepto mi cuerpo como acepto mi alma y debería decir que cada día me gusta más (las dos cosas, jajaja) y si me alejo de los modelos imperantes tanto en un sentido como en otro, es asunto mío porque así lo he decidido. Pero es verdad que algunos defectillos colean y yo, que he entrado en una fase de perfeccionismo, me planteo darles caza. Asunto mío digo pero mi femenidad está fuera de cuestión. Será porque mi madre fue un gran modelo, a su manera y pese a todo. Será porque aún se pinta los labios y es presumida, será que no se avergüenza de su condición femenina (imposible si tenemos en cuenta que tiene luna en cáncer y venus en libra), yo no tengo esta suerte, lo tengo al revés, jajajaja, lo mío ha sido un trabajo muy conciente y revelador y por eso considero que me he ganado a pulso cualquier reinvindicación de mi femenidad, que dicho sea de paso, ha sido reinventada y está afortunadamente alejada de los patrones culturales imperantes en la sociedad occidental.
Pero que no desfallezcan aquellas mujeres que están en el largo y duro proceso de comprenderse a sí mismas desde esta óptica. Todo llega y que los hombres esperen, porque esperarán, no lo duden.

Tuliette



como niña con zapatos nuevos



Quiero decir algo importante, al menos para mí.Quisiera decir que he hablado sobre las cosas de la vida, las cosas del alma, de la psique, las impresiones que recojo de la vida, de la gente que me rodea, de las cosas que me rodean, de las cosas sobre las que reflexionamos a veces sin ningún ánimo de erigirme en un modelo, un ejemplo a seguir o véte tú a saber qué y mucho menos de manera prepotente o sintiéndome superior a nadie. Esto para los que han visto más allá de lo plasmado por escrito lo saben bien. No me ha importado hablar sobre mis orígenes humildes, neuras propias ni frustraciones. Tengo un gran sentido del rídiculo y las cosas sobre las que he hablado forman parte todas ellas de mi verdad y para mí, no hay nada más rídiculo que inventarse una vida, una trayectoria o proyectarse de una manera bien distinta de la que somos en realidad. En cambio contar cosas tuyas siempre que te apetezca, aparte de lógico, es además terapéutico, yo lo sé. No sé muy bien la imagen que voy dando a través de lo que escribo en mi blog. Tal vez se perciba algo de mi alma, de mis ideas o del estado de ánimo del momento. Creo tener una gran imaginación y me gusta trabajar y plasmar mi creatividad. Escribo a veces por impulso y otras con cierta intencionalidad. Soy idealista, profunda y creo que humana. Me gusta el arte, el cine y la literatura. Tengo un profundo sentido dramático y me gusta sumergirme en tareas intelectuales difíciles. Mi inteligencia es de corte abstracto teórico y de ahí no me muevo muy a pesar mío. Soy diligente en mis cosas pero no tengo un gran sentido práctico. No soy lista, en una palabra. Sólo hablo y escribo sobre mis inquietudes personales y apenas me importan las inquietudes de los demás. Es más, yo diría que sólo escribo para mí, para ver adonde llegan mis divagaciones mentales y lo que puedo hacer con ellas. No me importa decir que he ido al sicoanalista, que he sufrido por diversas razones en mi vida, la mayoría de las veces por pura incomprensión y falta de tolerancia y que algo neurotizada sigo estando. Tampoco me importa confesar aventuras y aventurillas de toda índole. No me atemoriza hablar de nada. Para mí no existen tabúes pero si no entiendo un tema no hablo sobre él. Quiero sentirme digna en lo que hago y pienso. Y también en lo que escribo. No quiero hablar de cosas que podrían enganchar porque sí, de sexo por ejemplo sin ton ni son. No soy de esa pasta. En una palabra, a mí se me acepta como soy. Sé de muchos que no me soportan, jajaja. Y yo pienso que si no me soportan , yo que no tengo ninguna mala intención, es que distan mucho de ser inteligentes. Yo hablo siempre de lo que me apetece y como buen creador, a menudo de obsesiones o fantasmas personales. Yo no le sigo el juego a nadie. Si nadie me lee, a tomar por culo. Al final consigo lo que persigo, que echen un vistazo únicamente los que valoran cierta lucidez y coherencia.
Agradezco, claro está, a aquellos que han dejado comentarios inteligentes su paso por aquí, a los otros ni los buenos días. Esto que me he fabricado a medida es un puro intento de hacer algo con más calidad en el futuro, no sé muy bien adónde me llevará pero le he cogido el gustillo y me parece que ya no voy a parar.
Como en toda nueva época o era o siglo que se precie, los primeros años son siempre titubeantes y las actitudes personales, serias novatadas, como niños en una palabra. Y como niña con zapatos nuevos me he sentido, lo que me ha parecido estupendo.

Tuliette, a los tres años de escribir blogs con el ímpetu renovado …


pasados míticos



Recuerdo que mi primera clase de guión la impartió un chico argentino de nombre Walter que hizo alusión en su exposición al duelo que existe a veces entre los hombres cuando parecen luchar por una hembra. Lo que tenía muy claro el mister es que el objeto del litigio, es decir la hembra, no es más que un mero trofeo, que la auténtica pugna se establece entre los dos contendientes machos (a veces, más de dos… jajaja) para ver cuál de ellos es más hombre y se lleva el gato al agua. Acabó el profe concluyendo que ahí mismo existía un conflicto no reconocido al que se le podría llamar homosexualidad latente o inconciente. Yo no estaba muy de acuerdo.

Si dejo esto así y aunque establezca una base para un estudio, nos podríamos dar por satisfechos. Lo dejo así?
No, me dan pena aquellos, que al reconocerse en ese tipo de pugnas, pudieran creer con razón o sin ella, que son más homo que hetero y no quisiera causarles ningún trauma. Pero es lo que se ve a primera vista.

Es cierto que existe esta pugna entre dos varones (la hembra, ya lo hemos dicho, es lo de menos). Es cierto que esta especie de competición tiene reminiscencias homosexuales* pero en el fondo tiene un pasado mítico más profundo.

Y como de egos hablamos, no dejo de recordar que si un hombre te elije a ti, o una mujer te elije a ti entre las muchas posibilidades que tiene, tal vez agradecido y halagado acabes por confundirlo todo con el amor (otra vez!) y amor en cierto modo habrás de sentir porque satisface tu ego y eso en algunos es lo único que piden a gritos.

Pero el pasado mítico subyace y ése se remonta al primer triángulo de nuestras vidas. Ya saben cuál es, no? No es una tragedia, es una realidad sicológica que es, a su vez, uno de los pilares de la personalidad. No tengamos miedo pues de recordar … si ansíábamos “vencer” a nuestro padre para “quedarnos” con mamá. Porque antes de cortar el hilo edípico, todos sin excepción nos queremos quedar con mamá, pues sólo faltaría! Que madre no hay más que una y en esa pugna, (que el niño ha de perder si quiere convertirse en hombre) necesita de la participación de su “rival” y ahí podría haber empezado el drama, que el padre no haya sido reconocido en la mente del niño como un modelo digno de ser seguido, imitado. Y crea, por miles de razones que siempre va a ser el ganador (lo que le lleva a hacer perdurar su complejo edípico indefinidamente). Al no servirle el ejemplo de padre que el destino le ha dado, el ego masculino que tiene reminiscencias del padre así como la feminidad de la mujer la tiene de la madre puede flaquear y al descubrir esas flaquezas, el niño, ya hecho hombre, no dejará de meterse en eternos triángulos amorosos en su vida adulta o liarse a puñetazos con otros para hacerse con el trofeo. Porque aprendió mal la lección, ni más ni menos o no se la enseñaron bien. Y aunque duela, perder la batalla edípica es un logro hacia la madurez, y en el drama existen dos contendientes, ya lo hemos dicho antes, a ver quién es más hombre, sicológicamente hablando claro. Esa es la misión de un padre. Ayudar a su hijo a cortar el lazo con mamá (y que mamá lo deje, claro, aunque eso es otra historia, las madres voraces y castradoras en otro capítulo) y empezar amorosamente a construir el ego de su hijo, la individualización, la confianza en su propia identidad.

Lo lógico en un ego bien constituido sería olvidar la batalla (porque la tiene superada). Así sin más. Que escoja la hembra y si no te escoge a ti, te jodes y le das la mano a la nueva pareja pero si te empeñas en pelear es que seguro que compulsivamente estás “peleando” con otro rival, inconcientemente eso sí, otro rival de otro tiempo, de tu propio pasado mítico. No estás de acuerdo?

Asi se cumple el mandamiento, honrarás a tu padre y a tu madre, si has de ser un hombre, si has de ser una mujer, adulta, equilibrada … (amarlos y ver en ellos un ejemplo a seguir, cualquiera que haya podido ser, pese a todos los pesares, acuérdate, está en juego tu integridad como individuo).

*las reminiscencias homo aunque formen parte del mismo capítulo son algo más complejas, más tortuosas

Tuliette, a quien le fascinan los pasados míticos como bien habrán podido darse cuenta algunos

le tour de la prison



lo he hecho, he dado la vuelta ... ahora lo veo, una vuelta dura, agotadora, esclarecedera y en algunos trazos tremendamente ridícula como rídícula ha sido mi persona al tratar de entender antes de hora el profundo significado de la experiencia pero ya lo tengo ... ya lo tengo y es lo que siempre fue, lo que siempre intuí.

Mi mundo ha cambiado y sigue cambiando.
Mis valores son firmes, se han depurado pero me sigo reconociendo en ellos.
Mi fuerza y mi fe me son indispensables, ahora no las enarbolo como una bandera al viento, no hace
falta ya, es como la elegancia, son invisibles pero existen, alimentan mi alma con más presencia si cabe.
Estoy medio muerta, agotada, física y anímicamente. He decidido partir a una cura de salud. He dado la vuelta a la prisión, sabía que había una salida escondida en alguna parte pero no la he usado. Otros lo harán por mí. No he flaqueado en el intento de contornar mi cárcel y he vencido ...
Mi mundo ha cambiado y sigue cambiando, he desoído voces más sabias que la mía, mis comparsas en el juego también están cambiando. He desoído voces más sabias que la mía porque la aventura me pertenecía por completo. No tenían mucha fe en mí, estaba de alguna manera acostumbrada pero yo que conocía mi fuerza y mi fe básica en mi alma no he flaqueado, no me he rendido ante el esfuerzo, las penas, la desolación, la falta de esperanza ... La prisión queda atrás, los guardianes tendrán que buscarse otra presa que vigilar, mis comparsas para sobrevivir lanzarán sus dardos envenenados en otra dirección, yo estaré lejos.
Ni suspiros de alivio, ni pena en el corazón. sólo la satisfacción del deber cumplido, del valor demostrado, de los fantasmas alejados a golpes de furia y tesón.
El último peldaño escalado ... siempre quedan los últimos peldaños por escalar, cuando más cerca estás de la puerta del paraíso, los más difíciles, esas zancadillas de los cobardes como la última prueba, la última condena ... para hacer prevalecer en tu corazón la pureza de tus objetivos, venciendo las perversidades, las tuyas y las ajenas, sonriendo finalmente y de manera compasiva a aquellos que inician su propia vuelta a la prisión, sabiendo que algún día llegarán también ellos a sentir alivio siempre que no usen esa salida misteriosa que es fuente de cobardía, de traición, de falta de fe y esperanza.
Veo la puerta del paraíso allá a lo lejos, visible a mis ojos, sin nada que la disturbe. Aún falta un poco pero el camino está despejado, dejo las cárceles atrás y sus infinitudes para los verdugos, sus vueltas en círculo para los condenados. Me libro de mi cárcel y recupero la cordura. Estoy tan cerca del paraíso ...

Tuliette

la carbonera



No sé cómo empezar a explicar lo que he llegado a percibir en algunos individuos. A ver si no me lío. En algunos, cuando parecen ser muy generosos al principio acabas descubriendo
a medida que pasa el tiempo los rastreros, mezquinos y sobre todo rácanos que pueden llegar a ser. Es como si creyesen que, en la primera cita y en la que se esmeran a fondo y en
la cual no les importa tirar la casa por la ventana, llevándote al mejor restaurante, al mejor hotel (como si tú se lo hubieras pedido, sabes?), pudieran encontrar a cambio no sólo el más exquisito de los placeres sino que también, a mí me da,
a tenor de tanto encantamiento y tanta presunta magia para impresionarme, algún portentoso juramento de amor eterno.
Y como eso mismo no ocurre, las posteriores citas,
de haberlas, van cayendo en una especie de degradación hasta el día en que el individuo con el que llevas más mal que bien una incipiante relación y puede que la culpa no sea tuya, te pide con un gran gesto de desolación que pagues la cena porque se ha dejado la cartera en casa o que pagues tu parte (¿¿¿???) (si yo creía que me habías invitado!) y todo eso en el peor de los decorados, una apestosa taberna en un barrio de mala muerte que es al final adonde hemos ido a parar.
Y yo preferiría que para “impresionarme”, mi acompañante de turno me llevara en una primera cita a esa apestosa taberna a beber cerveza que es lo que le corresponde (ya que no nos conocemos) y luego, si todo va bien, y de común acuerdo, descubriésemos lugares más románticos, más acordes con nuestros sentimientos, de existir claro. Y lo agradecería porque para mí lo importante no es el cómo sino el con quién. Y parece que es al revés para los demás.
Eso ya lo expliqué en otra entrada, el encantamiento que el individuo se va creando siguiendo sus fantasías y a costa mía o de quien lo acompañe y yo pienso a veces que me ha colgado el papel de Cenicienta en el baile del príncipe y como los cuentos son en realidad historias míticas que nos pertenecen a todos, del fantástico baile del príncipe pasamos a la carbonera en cuestión de días. Asombroso.
Son puras fantasmadas, ya lo sé y en parte no hacen daño a nadie. Sólo que yo me creo, verdad?, que estoy con un tipo estupendo, atento, “ideal” y descubro que el príncipe es una rana en todos los aspectos, que es un pobre de espíritu y que me ha vendido la película. Si me hubiera dicho desde el principio, mira nena, no sé si te voy a gustar pero aquí estoy yo con lo poco que te pueda ofrecer y ahora te ofrezco que pases la tarde conmigo tomando cervezas o lo que te apetezca por ahí, estaría agradecida a tanta sinceridad. Pero el vicio que tenemos todos de imaginar situaciones mágicas en lugares mágicos con compañeras mágicas cuando las compañeras son gente normal, los lugares deberían ser normales y las situaciones auténticas parece salido de algún manual de seducción rápida propio de adolescentes o personas adictas a las novelas rosa o lo que es peor propio de personas que no han tenido una gran vida social o sólo la han tenido en sueños. Ya sé que es muy educado y galante hacer honor a tus invitados, que las reglas de la educación y de la hospitalidad nos empujan a dar lo mejor siempre, podamos o no, pero en ese tipo de situaciones y porque bien sabemos lo que conllevan y para espíritus sensibles como yo que ven llegar el desastre desde lejos, creo que un alto grado de sinceridad y de autenticidad estaría más a tono. No sé, no me van las grandes actuaciones. De pequeña y en carnavales yo solía disfrazarme de sirvienta decimonónica, para pasar desapercibida, que el protagonismo lo tenían amigas mías disfrazadas de Maria Antonieta o de marquesa de Pompadour.
Claro que me gusta una mesa elegante en un restaurante elegante con mi mejor traje y par de zapatos y recién salida de la peluquería, llevada de la mano por un atento caballero y comer sin prisas manjares o en todo caso platos bien preparados y sabrosos en medio de una conversación de éstas, dada la situación, en que dices cosas y no dices nada y todo con sonrisitas y una sensiblería en todos tus gestos … que estoy ya a los postres con un ataque de nervios no muy propio de señoras y que no me jodan mucho porque en el fondo a mi lo que me va es estar a gusto, que mi madre me educó muy bien y que no se me va la olla aunque me funda dos botellas de vino, que no suelo coquetear con el camarero y demás. Jajaja, en serio, me pone de los nervios! Lo comprendería en una cena de negocios, de etiqueta, etc. pero en una de esas citas en las que apuestas a priori por entablar una cierta intimidad, no puedo y lo he intentado, palabra, pero me veo a mí misma como una mosca cazada de alguna manera en una red lujosa y vacía de significado. Puede ser un complejo ¡qué duda cabe! un complejo de señorita de compañía o simplemente, lo vuelvo a repetir, que agradecería una cierta autenticidad. Sí, lo agradecería de veras por aquello de que debería ser más importante el con quién que el cómo. Ya sé que hay personas que no piensan como yo. Y a mí me gusta preguntar e interesarme sinceramente por la gente no por las cosas que parecen tener, los vinos que suelen beber, las colonias que se suelen poner, que son cosas que pertenecen a las fantasías del espíritu sino que me interesa la verdadera personalidad aunque en el fondo pienso que estoy las más de las veces ante grandes tímidos incurables a los que una “situación mágica” les arranca entre otras cosas de la mediocridad de sus vidas. Pero yo no tengo la culpa de tener superado todo eso. Será por ello por lo que huyo de los encantamientos o será tal vez porque no quisiera encontrarme a medianoche como Cenicienta de regreso a la carbonera.


Tuliette

cosas de la humildad




un amigo mío me dice amablemente que no tengo mucho ego o no tengo, en comparación con otro amigo mío que sí lo tiene y que yo misma he fomentado. Son cosas difíciles de apreciar para mi, pero son verdad. Será por eso que no tengo pudor al descubrir mis más íntimos pensamientos y sentimientos? pasando de lo que se pudiera pensar o decir? No es bueno ser presa tan vulnerable. Construir mi ego, vaya lección! Yo creía que lo estaba construyendo, a trancas y barrancas alejando todas las torturas medio inútiles que la vida ha ido poniendo en mi camino. Construir el ego, vaya trabajo! Cuando no te han dado puntos de referencia válidos o los has de descubrir en ti misma. No sé por donde empezar, la verdad, no sé. Lo que si sé es que en todo y para todos llega el momento. Me acuerdo del adagio, los primeros serán los últimos y los últimos los primeros. O la vida te da esas tortas que no esperabas, para que rebajes tu ego insensato precisamente. A mí cuando me las da, jajaja, me digo bueno, ya te veía venir y la lección no es tan dura ni tan penosa. Suspiro hondamente y me digo, volvamos a donde estábamos, la sacudida ha sido leve, el ego no ha salido muy tocao. Otros se lo toman a la tremenda y hablan durante años de esos palos de la vida como si fueran heridas de guerra. Le temo tanto a la ira de Dios que yo misma me digo a veces, nena, sigue con tu pobre y descuidado ego que cuando salga el sol, a compensarte, te tocará el mejor lugar. Cosas de la humildad.
Tuliette


viernes, 16 de enero de 2009

un espejo casi roto


Es la historia de una mutación, algo dolorosa, algo peligrosa ...
Luchar contra su propia sombra,
bajando a los infiernos
Dar la vuelta por la oscuridad y finalmente decirse
¿qué coño hago aquí? Ya no me gusta jugar
Hace tiempo jugué, hace tiempo que dejé de jugar
Es mirarse en un espejo distorsionado,
un espejo casi roto
No era yo, no la conozco al menos
era mi vulnerabilidad lanzada a los cuatro vientos
casi pierdo la cordura,
bienvenida eres lucidez anhelada
Ya pasé por eso hace años, fue más doloroso,
más peligroso
tuve entonces ayuda,
de algo me ha servido ahora. Yo uso el poder sexual para transformarme a la chita callando, sin hacer ruido, sin molestar. Me nutro de mis experiencias catárticas, no de los demás.
me retroalimento aunque muerda el polvo
es el poder de la regeneración, hay que ser humilde y humillarse tal vez ...
La gran fuerza, perder el orgullo, ese loco y potente enemigo
que caigan las defensas, construiré otras más sólidas más acordes con lo que vivo y me tocará vivir,
más maduras, más sanas
en el proceso, he sido vulnerable, tanto que creí morir pero resistí la prueba,
la verdad está saliendo de la oscuridad
me espera un camino de fuerza y magnetismo
No culpo nada ni a nadie, sólo son elementos desencadenantes
Lo sabía, estaba al loro, tengo esa ventaja, consulto las estrellas
Se fueron las moiras, los daimones, las heridas profundas
los dolores viejos, las lacerantes oscuridades
se fue el karma secular, vendrá otro, es la vida
Mi alma murió en Auschwitz con las mil barbaridades
plantaré una rosa porque he recuperado a un hermano perdido
un hijo abandonado por la fuerza de las cosas
Mi alma ya no llora, sólo descansa y se recupera lentamente
Honro a mi padre y a mi madre, ya sin reservas
porque ya no soy una loca e insensata proyección
Descubro en mí el sosiego, los caminos de la filosofía
sin rencores, sin temor a lo venidero
He ahúyentado fantasmas, potentes e irascibles
que disgregaron mis fuerzas
Apuesto por Apolo, es un buen combatiente
sus humildes servidores lo hacen inmortal
es el emperador del día, del brillo solar y yo su emperatriz, su fiel amiga ...
Tuliette