lunes, 26 de enero de 2009

ego tocao

Como últimamente, bueno digamos casi desde siempre pero últimamente de manera más sentida, me han tocao el ego y yo que soy jodidamente picajosa, cuando me tocan el ego suelo hacer un “tour de force” y decirme a mí misma “ah si? Ahora verás!” y pienso … pienso y sigo pensando. Y antes de responder, calibro todas y cada una de mis palabras, de mis pensamientos que van a ir dirigidos ofensivamente desde luego para fundir áquel o aquella que se ha atrevido a tocarme el ego. Tengo un ego (o muy poco ego, depende cómo se mire) demasiado sensible, lo sé y lo asumo. Soy picajosa, ya lo he dicho antes. Claro que yo pienso que no voy por ahí queriendo tocar el ego de los demás, no sistemáticamente al menos. De modo que la “víctima” se convierte en “verdugo” y empieza mi contraataque frontal. En el fondo todo va a quedar resumido a una sola cosa…
Mi gran versatilidad para con la vida y la manera en que he llevado mis experiencias vitales me han imbuido de un extenso “savoir faire”, en una palabra creo ser muy completa. Me lo he ganado a pulso, eh?
Sé estar arriba y abajo (cuidado con la imaginación morbosa, eh?…jajaja), de lado, en los extremos, haciendo malabarismos … es broma. Puedo servir y también tener servidores. Quiero decir (hoy no tengo el día “limpio”) que puedo acometer tareas humildes ( no se me caen los anillos) y también tareas menos humildes … etc. Y estar siempre en el lugar que me corresponde por simple respeto propio y ajeno.
Así que mi particular manera de desmontar el ego de los demás cuando se han atrevido a tocarme el mío se reduce solamente a decir : vale, vale … yo puedo (que no quiera es otra cosa) hacer lo que tú haces pero tú (aunque nunca se sabe) no puedes hacer lo que yo hago.
Puñal por la espalda, jarro de agua fría en plena cara … porque callan y no saben qué responder porque no pueden responder a eso porque tal vez, y sólo tal vez, sea las más de las veces hasta verdad. Y se retiran a pensar, a reflexionar … como personas afortunadamente inteligentes que son aunque poco humildes en el fondo para llegar a comprender si no habrían cometido en un principio un acto desafortunado de desaprobación sistemática e injusto. Fin de la lección.
Creo que le doy valor a cualquier cosa que pueda estar haciendo la gente. El que barre las calles, el que recoge la basura, el que vende en su tienda, el que sirve cafés en un bar, el que imparte lecciones en una clase, el que vende seguros de puerta en puerta, el que acarrea con paquetes en un almacén, el que escribe guiones de cine, el que vende flores o discos por las terrazas, el que descarga camiones, el que pone las luces de Navidad, el que limpia cristales, la que frega escaleras, la que cocina en un restaurante, la dependienta de la farmacia, etc., (he hecho varias de esas cosas en mi vida aparte de otras menos humildes y en todas he aprendido algo)
Me encanta ver lo poco que sé cuando paso ante una ebanistería, un garaje de reparación de automóviles, una soldaduría, una panadería. Soy muy curiosa por naturaleza y cuando algo parece entrarme aunque no sepa, suelo ir a documentarme (deformación profesional, ya lo sé) a bibliotecas, en Internet. Es la condición humana reflejada en el trabajo de cada día. Mejor llevarlo bien que mal y no darse aires o ser grosero o poco serviciable o poco respetuoso con los demás. Ya sé que sufrimos aún en esta sociedad nuestra de los males de la jerarquía y del status social mal entendidos y pobre de áquel que sufra por ello (aparte de los míseros sueldos y míseras oportunidades que nos está reservado precisamente a los más humildes o desfavorecidos). El valor de ser persona y de tu condición humana habrá que recordarlo siempre a aquellos que disfrutan creando diferencias donde en el fondo no las hay. Porque bien sabemos cómo cambian los turnos e incluso cómo se reducen las diferencias en épocas de crisis. Que el director de un banco puede verse relegado por azares de la fortuna a portero de hotel como aquel aristócrata ruso llegado a París, como algunos emigrantes eslavos, arquitectos o ingenieros de formación metidos a improvisados cocineros. Y tantos ejemplos más.
De modo que al tanto con lo que decimos. Al tanto con tocar el ego … gratuitamente.
(que puede que yo pueda hacer lo que tú haces pero que tú no puedas hacer lo que yo hago)


Tuliette



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