lunes, 26 de enero de 2009

cosas de la humildad




un amigo mío me dice amablemente que no tengo mucho ego o no tengo, en comparación con otro amigo mío que sí lo tiene y que yo misma he fomentado. Son cosas difíciles de apreciar para mi, pero son verdad. Será por eso que no tengo pudor al descubrir mis más íntimos pensamientos y sentimientos? pasando de lo que se pudiera pensar o decir? No es bueno ser presa tan vulnerable. Construir mi ego, vaya lección! Yo creía que lo estaba construyendo, a trancas y barrancas alejando todas las torturas medio inútiles que la vida ha ido poniendo en mi camino. Construir el ego, vaya trabajo! Cuando no te han dado puntos de referencia válidos o los has de descubrir en ti misma. No sé por donde empezar, la verdad, no sé. Lo que si sé es que en todo y para todos llega el momento. Me acuerdo del adagio, los primeros serán los últimos y los últimos los primeros. O la vida te da esas tortas que no esperabas, para que rebajes tu ego insensato precisamente. A mí cuando me las da, jajaja, me digo bueno, ya te veía venir y la lección no es tan dura ni tan penosa. Suspiro hondamente y me digo, volvamos a donde estábamos, la sacudida ha sido leve, el ego no ha salido muy tocao. Otros se lo toman a la tremenda y hablan durante años de esos palos de la vida como si fueran heridas de guerra. Le temo tanto a la ira de Dios que yo misma me digo a veces, nena, sigue con tu pobre y descuidado ego que cuando salga el sol, a compensarte, te tocará el mejor lugar. Cosas de la humildad.
Tuliette


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