lunes, 26 de enero de 2009

ser mujer y demás necesidades




Intento comprender ahora concientemente lo que significa para una mujer, una mujer de hoy, una mujer de hoy en nuestra cultura occidental el ser mujer.

Debería remontarme en primer luger a fugaces aportaciones y comentarios que he podido oir a lo largo de mi vida
Recuerdo en concreto a una joven africana que decía algo como “una mujer no es una mujer si no tiene un hombre a su lado”
Eso me hizo pensar. Puede que tuviera razón, a su manera la tenía.
Una mujer que expresara libre y concientemente su femenidad, sin tapujos, en plena libertad, lejos de patrones impuestos, lejos de incordios miles, que pudiera reconocer su femenidad como la herencia que le ha legado su propia madre, que haya hecho las paces sicológica y emocionalmente hablando con la madre, esa famosa veneración que pasa por el respeto y el honrar a la madre, si la madre representa un modelo a seguir, si el recuerdo de su femenidad es un recuerdo grato, si no le origina ningún pesar ni aversión, si no le resulta grotesca, grosera y demás adjetivos (que pudiera ser), si la madre interiorizada no representa ningún “peligro” para la expresión de la femenidad de la hija, tendremos a una mujer que expresa su femenidad equilibradamente cuanto menos y es feliz expresándola aunque lo haga, que lo hace, de manera inconciente y natural y si no expresara su femenidad por todo lo dicho anteriormente, debería pensar antes de acercarse a ningún hombre en encontrarse a sí misma.
Si lo logra, eso sería sentirse mujer (cuestión de sexo, eh?) y el ser mujer no sería en sí mismo ninguna meta (para qué?) una vez asumido la femenidad, del corte que sea, como algo natural y agradecido.
Pero es verdad que una mujer se completa a sí misma al tener un hombre a su lado (pero no cualquier hombre, eh?), creo que es verdad pero no necesariamente obligatorio.
El problema consiste, porque lo hay y muy frecuentemente, en creer que la capacidad y el poder de seducción de una fémina puede reemplazar al auténtico autodescubrimiento de la propia femenidad. El haber conseguido seducir a un hombre no te convierte ni en más femenina ni en más mujer. Pero muchas se lo creen. Es una compensación y una aberración. Es lo que nos venden, desde hace siglos, desde hace milenios, es la “mujer” que “gusta” a los hombres, es la “mujer muñeca”, la “mujer objeto”, la fémina utilizada, ya sabemos para qué. Es una supuesta reafirmación de la femenidad, de la mujer. Nada que ver con ser y sentirse mujer. Por cierto como si fuera un pecado, una condición inferior, algo de lo que habría que avergonzarse (el ser mujer y el no querer o saber seducir). Toda una retahila de errores magnos sobre la naturaleza femenina perpetuados hasta la infinidad.
Las que hemos apostado por un equilibrio entre el ser y el parecer tal vez lo tengamos más crudo. Porque como mujeres que somos, somos presumidas y nos gusta estar guapas y que nos miren, lo que no debería presuponer que queramos “seducir” a nadie, al menos concientemente.
La verdadera seducción empieza por una misma y cuando esto se logra, lo demás es fácil, cualquier cosa que sea.
No me gusta que me recuerden mis defectillos físicos. Creo, en mi caso digo, que me llevo bien con mi femenidad y que he superado pequeños obstáculos de la adolescencia. Acepto mi cuerpo como acepto mi alma y debería decir que cada día me gusta más (las dos cosas, jajaja) y si me alejo de los modelos imperantes tanto en un sentido como en otro, es asunto mío porque así lo he decidido. Pero es verdad que algunos defectillos colean y yo, que he entrado en una fase de perfeccionismo, me planteo darles caza. Asunto mío digo pero mi femenidad está fuera de cuestión. Será porque mi madre fue un gran modelo, a su manera y pese a todo. Será porque aún se pinta los labios y es presumida, será que no se avergüenza de su condición femenina (imposible si tenemos en cuenta que tiene luna en cáncer y venus en libra), yo no tengo esta suerte, lo tengo al revés, jajajaja, lo mío ha sido un trabajo muy conciente y revelador y por eso considero que me he ganado a pulso cualquier reinvindicación de mi femenidad, que dicho sea de paso, ha sido reinventada y está afortunadamente alejada de los patrones culturales imperantes en la sociedad occidental.
Pero que no desfallezcan aquellas mujeres que están en el largo y duro proceso de comprenderse a sí mismas desde esta óptica. Todo llega y que los hombres esperen, porque esperarán, no lo duden.

Tuliette



No hay comentarios: