viernes, 20 de febrero de 2009

soñando espero ...















ayer tuve un sueño ... estaba sobre las rodillas de mi padre, a los ocho años. Me sentía mimada, querida, tiernamente, feliz. De pronto surgió una voz histérica, que todos conocíamos. Mi padre me sacó bruscamente de sus rodillas. No recuerdo más. No vale la pena recordar más. Es la historia de mi vida. Una madre celosa, una medea impía, un alma ignorante e infeliz. El sueño creo que aún dura o se ha vuelto más sombrío pero mi pena no es la misma que antes. La he disecado y seccionado y he insertado los pedazos en una cruda cadena de desaciertos hasta el día en que harta de no comprenderme dí con la clave. Nadie es culpable. El daño lo sufrí yo pero nadie es culpable. Y aún ahora que cumplo con la maldición familiar, nadie es culpable, ni la vida misma, ni el sueño mismo.
Tuliette