miércoles, 19 de agosto de 2009

dulces amargos


Cuando vuelvo a releer lo que he llegado a escribir en mi blog, se me viene a la cabeza aquella vez en la que conseguí un segundo premio en un concurso de redacciones y me lo dieron por mi gran calidad. Mierda! Yo quería el primero, pues no … el primero se lo dieron a dos gilipollas que habían escrito a dúo una historia facilona de aquellas de siempre que acaban siempre con la frasesita al uso de siempre y que queda tan mona como siempre. Si lo llego a saber! Pero el tiempo me demuestra que aquello sí fue una gran lección. Que no tenía que vender mi alma al diablo, en otras cosas tal vez pero en eso jamás porque traficar con el arte o prostituirte con el arte es la mayor de las aberraciones y que poco puedes hacer en la vida si lo haces aunque muchos piensen que es la única manera de subsistir en ese díficil arte de ser artista. El artista no ha de vender como primer objetivo sino crear y si se muere de hambre que ponga una ferretería al mismo tiempo que trabaja en lo suyo para los primeros auxilios. Yo creo que, a falta de mecenas y mecenazgos, es una posibilidad a tener en cuenta. Tienes un kiosko y escribes cuando no hay clientes y hasta te pueden dar el premio Goncourt. Y así. O también puedes pedir a La Caixa un minicrédito de ésos de a fondo perdido, nà, 15000€ para un negocito, tal vez una floristería y mientras confeccionas ramilletes de novias le das a la pluma o al carboncillo, depende. O te dejas mantener por un ricachón que se aburra mortalmente o te abres una página erótica en Internet o mil cosas más.
Tengo hijos y hermanos, los amigos los disculpo, que no han mirado nunca mi espacio. Ya me conocen, pensarán. Pues yo pienso lo contrario, que no me conocen y que, en el fondo, si no leen lo que escribo por aquí, es que les da miedo conocerme y darse cuenta de paso de lo mucho que valgo. Nadie es profeta en su tierra ni tampoco en su casa. De modo que esta espina me la tendré que sacar algún día si algún día puedo ganar dinero con lo que escribo y pretenda escribir porque en mi casa, desgraciadamente y para mis padres, hijos y hermanos, más desgraciadamente aún, tanto ganas tanto vales. Y yo pillada entre tanto burro y no me pincho nada porque no quiero, ni voy al casino a fundirme los últimos centavos ni me pierdo en discotecas ni nà de nà. Así que con el alma rota a veces y las prisiones en mi corazón y las cuentas en rojo, no hace falta decirlo, me encierro en mi habitación a ver si encuentro una salida digna a tanto desatino en mi vida y en la mente de mis seres queridos. Pero como en aquella vez que me dieron el segundo premio, pensaré que todo es una gran lección para hacer bien las cosas y que aunque, a nadie le amarga un dulce, yo no quiero probar dulces que sepan luego a amarguras sino tal vez amarguras que luego sepan dulces. Y esta vez no me he liado …
Besos

Tuliette

1 comentario:

FATHER_CAPRIO dijo...

Las conclusiones a las que uno llega en la lectura no dependen tanto de quien ha escrito sino de quien lee. Y estas son las mias:

Es preferible quedar segundo y no poner la insufrible frasecita final de marras.

El autoafianzarse en "lo mucho que valgo" es un absoluto ejercicio de medicina antidepresiva y nada tiene que ver con la "falta de abuela"

Dos apuntes finales:

Tambien quede segundo de mi clase en uno de aquellos concursos de redacción de la Coca Cola. Eso si, me llevé el premio del público. El ganador tenía enchufe.

No soy psicologo ni similar. Economista y no ejerzo como tal mas que en las economías de la vida.

Saludos.